La Línea B del Metro de Medellín llega a sus 30 años de operación convertida en una pieza clave de movilidad y desarrollo urbano. Desde su inauguración el 29 de febrero de 1996, este corredor ha movilizado más de 632 millones de viajes, consolidándose como un eje que articula comunidades, dinamiza la economía local y proyecta a Medellín como una ciudad referente en movilidad sostenible.
Aquel día, un año bisiesto, Medellín volvió a marcar un hito apenas tres meses después de la apertura de la Línea A. A las 5:00 de la mañana, los trenes comenzaron a operar oficialmente entre San Antonio y San Javier, ampliando la cobertura del sistema masivo y materializando una visión regional de transporte moderno, eficiente y conectado.
Una línea estratégica para la movilidad del occidente de Medellín
Tres décadas después, la Línea B se mantiene como la segunda línea con mayor afluencia de pasajeros en el Metro. Sus trenes de tres coches y plataformas de 72 metros fueron diseñados para responder a la creciente demanda del occidente de la ciudad, una zona que ha experimentado un fuerte dinamismo urbano y social.
Este corredor integra estaciones clave para la intermodalidad y la conexión de distintos modos de transporte:
- Cisneros: enlace directo con la Línea 1 de buses.
- Floresta: conexión estratégica con la Línea O de buses.
- San Javier: punto neurálgico de integración con la Línea J de Metrocable, puerta de entrada a la Comuna 13.
- Estadio: acceso para visitantes y asistentes a eventos masivos en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, uno de los complejos deportivos más importantes del país.
Estas estaciones no solo ofrecen alternativas eficientes de movilidad, sino que también han potenciado la renovación urbana en sus áreas de influencia.
Motor turístico, cultural y social
La Línea B no es únicamente una solución de transporte diario: se ha convertido en un impulsor del turismo y la economía local. Su conexión con San Javier la convierte en la principal vía de acceso para millones de turistas que visitan cada año la Comuna 13, uno de los epicentros culturales más importantes de Medellín gracias a sus escaleras eléctricas, arte urbano y proyectos comunitarios.
Así mismo, su cercanía al estadio y a la zona deportiva garantiza una logística segura y eficiente durante conciertos, torneos internacionales y eventos multitudinarios, permitiendo evacuaciones claras y desplazamientos ordenados.
Treinta años que marcaron un antes y un después
La Línea B representa una historia que combina movilidad, transformación social y proyección internacional. Durante tres décadas, ha tejido conexiones entre barrios, ha mejorado la calidad de vida de millones de usuarios y ha impulsado el desarrollo de una ciudad que sigue apostando por la movilidad sostenible.
Hoy, a 30 años de aquel hito de 1996, Medellín celebra una línea que no solo transporta pasajeros, sino que moviliza historias, oportunidades y futuro.