El trágico siniestro vial ocurrió en el kilómetro 44 de la autopista Medellín–Bogotá, jurisdicción del municipio de Marinilla. Dos personas adultas mayores fueron arrolladas por un vehículo particular cuando se encontraban a un costado de la vía, hecho que les causó la muerte en el lugar y generó consternación entre la comunidad.
De acuerdo con el secretario de Tránsito y Transporte de Marinilla, Daniel Alejandro Castrillón Álvarez, el conductor implicado se encontraba en aparente estado de embriaguez al momento del hecho.
“Ocurrió un siniestro vial en el que dos adultos que se dirigían hacia su eucaristía y esperaban el transporte público fueron atropellados por una persona en su vehículo, quien se encontraba en aparente estado de embriaguez”, explicó el funcionario.
Tras el impacto, unidades de la Policía Nacional acudieron como primer respondiente, seguidas por organismos de socorro y personal de tránsito. Al conductor se le practicó la prueba médico-pericial de alcoholemia, la cual arrojó grado tres, el nivel más alto contemplado por la normatividad colombiana.
“Esto implica una respectiva captura en su momento y todo el procedimiento judicial correspondiente”, agregó Castrillón.
Las autoridades confirmaron que el hombre permanece en urgencias bajo valoración médica y que, una vez concluido este proceso, será formalmente capturado y dejado a disposición de la Fiscalía General de la Nación, que asumirá la investigación penal por estos hechos.
El alcalde de Marinilla, Julio César Serna, lamentó lo ocurrido y envió un mensaje de solidaridad a las familias de las víctimas: “Es un hecho que nos enluta como ciudad. A sus familias y seres queridos, toda nuestra solidaridad y acompañamiento. Rechazamos de manera categórica toda irresponsabilidad al volante”, señaló el mandatario, al confirmar que el conductor presentó alcoholemia grado tres.
Desde el punto de vista jurídico, el abogado Rafael Valencia explicó que conducir en estado de embriaguez, por sí solo, constituye una sanción administrativa; sin embargo, cuando hay víctimas, la situación cambia.
“Cuando esta conducta deriva en un accidente de tránsito con lesionados o fallecidos, la Fiscalía inicia de oficio una investigación penal. En este caso, la alcoholemia se convierte en un agravante del delito que se investigue”, precisó.
Valencia recordó que la Ley 1696 de 2013 endureció las sanciones contra quienes conducen bajo los efectos del alcohol, estableciendo multas elevadas, suspensión o cancelación de la licencia de conducción y, en casos como este, consecuencias penales cuando se afectan vidas humanas.
La administración municipal reiteró el llamado a la ciudadanía para evitar la conducción en estado de embriaguez y optar por alternativas seguras como el transporte público, taxis o conductores designados.
Las investigaciones continúan para establecer con precisión las responsabilidades penales del conductor y definir las medidas judiciales que se adopten en su contra.