Un camión cargado con troncos de madera se volcó en la vía que comunica al corregimiento de San Antonio de Prado con Itagüí, luego de sufrir una falla mecánica mientras era atendido por un carro taller. Pese a la magnitud del siniestro, no se reportaron personas lesionadas, un hecho que los organismos de socorro calificaron como “milagroso” dada la inclinación del terreno y el peso del vehículo.
El incidente ocurrió en la pendiente de la calle 43 Sur con carrera 9, en inmediaciones del Colegio Manuel J. Betancur, uno de los sectores más críticos en materia de movilidad entre ambos municipios. Según el reporte preliminar, el camión con remolque —que transportaba troncos provenientes de las zonas madereras del corregimiento— se habría “desengranado” mientras permanecía estacionado por una avería técnica en plena vía.
En cuestión de segundos, el vehículo pesado se desplazó sin control por la empinada calzada y terminó colisionando contra un automóvil tipo carro taller, que realizaba labores de asistencia mecánica. Como consecuencia del impacto, el vehículo liviano quedó volcado lateralmente sobre la vía, lo que generó un cierre momentáneo del corredor y preocupación entre los habitantes y conductores que transitaban por la zona.
Al sitio llegaron unidades del Cuerpo de Bomberos, así como agentes de la Secretaría de Movilidad, quienes trabajaron en el control del derrame de fluidos, la verificación del estado de los ocupantes y el aseguramiento del área para evitar nuevos deslizamientos de los vehículos implicados.
La primera hipótesis apunta a una falla en el sistema de frenado o en el mecanismo de enganche del camión, que habría cedido mientras era intervenido. Dado que se trata de una ruta frecuentada por vehículos pesados provenientes del área forestal —principalmente del cultivo y procesamiento de pino—, los socorristas insistieron en la necesidad de reforzar los protocolos de mantenimiento cuando se transita por corredores con alta pendiente.
Una vía al límite: complejidad estructural en la ruta hacia San Antonio de Prado
La movilidad hacia el corregimiento de San Antonio de Prado atraviesa un punto crítico derivado de su geografía montañosa y de un diseño vial insuficiente para su crecimiento poblacional, que en la última década se ha disparado.
La vía que conecta con Itagüí, especialmente en tramos como la calle 43 Sur, presenta pendientes extremadamente pronunciadas que exigen el máximo rendimiento de los sistemas mecánicos de los vehículos. En escenarios como el del accidente del camión de madera, cualquier falla técnica puede transformarse rápidamente en un siniestro de alto impacto, pues se trata de un corredor estrecho, sin bermas y sin carriles de escape, lo que incrementa los riesgos en caso de pérdida de control.
Otro factor clave es la mezcla de tráfico pesado, transporte público y rutas escolares en un espacio vial limitado. Al ser un corregimiento con una importante actividad forestal, el flujo de camiones con carga de troncos es constante y coincide con horas de alto movimiento residencial. Esta combinación genera un “efecto embudo”, donde un solo vehículo varado o un choque menor en puntos estratégicos —como las inmediaciones del Colegio Manuel J. Betancur— puede paralizar la movilidad durante horas, dejando prácticamente aislados a los habitantes.
A ello se suma la vulnerabilidad frente a las lluvias. En temporada invernal, los taludes inestables y el deterioro del asfalto elevan el riesgo de pérdida de banca, deslizamientos o cierres preventivos, lo que agrava el ya frágil flujo vehicular. Para quienes viven en San Antonio de Prado, desplazarse no solo implica tiempo, sino también un alto nivel de incertidumbre y preocupación por la seguridad vial, dado que la infraestructura actual sigue teniendo rasgos rurales, pese a soportar una dinámica urbana cada vez más intensa.