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Así roban con el "falso servicio": nueva modalidad de extorsión a quienes ofrecen servicios a domicilio

Personas que trabajan a domicilio, según la solicitud de sus clientes, son las víctimas de esta nueva práctica delictiva.

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El Gaula Militar con presencia en Medellín y tres regiones de Antioquia, emitió una alerta ante el incremento de la modalidad de extorsión conocida como "falso servicio". Según revelaron las autoridades, el éxito de las operaciones recientes permitió evitar que la comunidad entregara más de 860 millones de pesos producto de estas presiones ilegales.

En lo corrido del presente año, las autoridades ya reportan la captura de 28 personas vinculadas a este delito. Esta cifra se suma al balance del año anterior, que cerró con un total de 236 capturas

A pesar de los resultados operativos, el comandante del Gaula Militar reconoció que existe un subregistro de casos que aún es incierto, debido a que muchas víctimas no reportan el delito por temor.

Así extorsionan con el "falso servicio"

El "falso servicio" es una de las modalidades de extorsión más comunes y efectivas en Colombia, especialmente en zonas especificas. Su éxito radica en que el delincuente no necesita estar físicamente cerca de la víctima para cometer el delito; generalmente, la operación se dirige desde centros carcelarios.

Los delincuentes buscan en redes sociales, directorios o vallas publicitarias a profesionales, comerciantes o trabajadores independientes. Lo primero que hacen es llamar o escriben solicitando un servicio urgente en una zona rural o de difícil acceso.

La víctima viaja hacia el punto acordado. Los delincuentes suelen monitorear el trayecto mediante llamadas constantes, pidiendo la ubicación actual o fotos para "verificar que ya vienen". Cuando la víctima llega a un punto el delincuente intercepta a la víctima identificándose como comandante de un grupo armado. Le dicen que está en una "zona prohibida", que francotiradores lo tienen en la mira o que sus hombres lo tienen rodeado. Bajo amenazas de muerte, le ordenan apagar el celular, no contestar llamadas o quedarse quieto en un punto específico.

Extorsiones desde las cárceles

La extorsión carcelaria en Colombia se ha consolidado como un fenómeno crítico de seguridad, donde las prisiones funcionan prácticamente como centros de operaciones delictivas. Se estima que más de la mitad de las llamadas extorsivas que se reciben en el país se originan detrás de los muros de centros penitenciarios como La Modelo, La Picota o Picaleña.

Los delincuentes aprovechan la vulnerabilidad del sistema de vigilancia y el ingreso ilegal de tecnología para coordinar redes que incluyen cómplices en libertad, quienes se encargan de recaudar el dinero a través de empresas de giros o plataformas digitales, dificultando el rastreo de los fondos.

El éxito de estas redes radica en el uso de la ingeniería social y el impacto psicológico. Los reclusos suelen obtener información básica de sus víctimas en redes sociales para dar credibilidad a sus amenazas, utilizando modalidades clásicas como el "tío-tío" (suplantando a un familiar en problemas legales) o el "falso servicio", donde engañan a trabajadores independientes para que se desplacen a zonas rurales aisladas bajo la promesa de un contrato, para luego intimidarlos vía telefónica asegurando que están en un territorio controlado por grupos armados.