Desaparición de menores de edad

Ya se cumple más de medio año sin rastro de Kendall Stefany Arbeláez, desaparecida en las montañas de Antioquia

El de Kendall Stefany es solo uno de varios casos de desapariciones de niñas en Antioquia.

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Este viernes se cumplen exactamente 576 días desde que se perdió el rastro de Kendall Stefany Arbeláez Castrillón, de 9 años, en las montañas del Oriente antioqueño. Desde aquel 10 de julio de 2024, cuando su abuelo, Conrado de Jesús Castrillón, de 58 años, fue hallado sin vida en una zona rural de San Rafael, la vida de su familia quedó en una espera angustiante que aún no tiene respuestas.

Aunque en enero de 2025 la recompensa se elevó a 200 millones de pesos —con el apoyo de la familia y las autoridades—, la efectividad de los datos recibidos ha sido nula.

"Cada vez que preguntamos cómo va el caso, nos dicen que están avanzando, pero no nos muestran eficacia", denunció Conrado Castrillón Ríos, tío de la menor. La familia exige justicia y celeridad. Para ellos, el tiempo es el mayor enemigo y temen que el caso caiga en el olvido institucional.

La última vez que Kendall fue vista fue en la vereda El Brasil. Su desaparición está directamente relacionada con el homicidio de su abuelo, cuyo cuerpo fue encontrado con un trauma craneal en una cueva natural cerca de una quebrada. Desde ese hallazgo, el paradero de la niña se convirtió en un enigma que las autoridades, bajo la dirección de la Fiscalía General de la Nación, aún no logran descifrar.

A casi 19 meses del hecho, la familia Arbeláez Castrillón insiste en que la búsqueda debe continuar con la misma intensidad del primer día. "La familia cada día está más angustiada por lo que pasó", añade su tío, quien hace un llamado público para que la ciudadanía aporte cualquier dato que, por pequeño que parezca, pueda dar una pista sobre el paradero de Kendall.

Más niñas perdidas en Antioquia

Recientemente, en el Valle de Aburrá se ha encendido la alarma por la desaparición de Valery Lucía Cano, una niña de 12 años vista por última vez en la Comuna 13 de Medellín el pasado 2 de febrero. Su caso, al igual que el de Kendall, ha movilizado a la comunidad en redes sociales.

A este escenario se suma la búsqueda de Yuliana Estefanía Rivas, de 14 años, desaparecida a mediados de enero en el sector de Niquía, en el municipio de Bello. Las autoridades investigan si estos casos están vinculados a redes de explotación o reclutamiento forzado, una problemática que históricamente ha afectado a adolescentes en Antioquia.

La falta de noticias sobre su paradero, sumada a la de otras menores como Mariana Andrea Garcés en el barrio Aranjuez, evidencia una crisis de seguridad en la que las primeras horas de búsqueda son críticas, pero muchas veces se ven obstaculizadas por la falta de recursos técnicos o la intimidación a testigos.

Finalmente, la situación en el Oriente antioqueño, donde se perdió el rastro de Kendall, sigue siendo una de las más complejas debido a la geografía y la confluencia de actores ilegales. Casos como el de Danna Sofía Rodríguez, desaparecida en los límites entre Itagüí y el sur del Valle de Aburrá a finales de diciembre, refuerzan la tesis de los colectivos de búsqueda sobre la necesidad de activar protocolos de emergencia más ágiles.