Un equipo de investigadores de la Universidad de Medellín, la Universidad Nacional sede Medellín y la Universidad EIA avanza en un estudio crucial para el Valle de Aburrá, cuyo objetivo es identificar las zonas con mayor concentración de lluvias y con más riesgo de sufrir inundaciones urbanas.
El proyecto, desarrollado bajo el consorcio Universidades G8, se enfoca en analizar cómo los eventos de lluvia de corta y larga duración influyen en el drenaje urbano y en la generación de emergencias.
Según explicó Rubén Darío Montoya, profesor de Ingeniería Civil de la Universidad de Medellín, el estudio inició para analizar la influencia del cambio climático, pero amplió su alcance al evidenciar la necesidad de entender mejor la distribución espacial y temporal de las tormentas en el área metropolitana.
Hallazgos clave: Dos patrones de tormentas en el valle de Aburrá
La investigación ha arrojado resultados preliminares que dibujan un mapa de riesgo diferenciado:
Suroeste del Valle de Aburrá, de alta intensidad
La zona que abarca Medellín (corregimientos de Altavista y San Antonio de Prado), Sabaneta, Envigado, Itagüí y parte de La Estrella presenta la mayor recurrencia de tormentas de corta duración, pero de gran intensidad. "En esa zona se obtiene una lámina importante de precipitación", detalló Montoya, lo que la hace particularmente vulnerable a crecientes súbitas e inundaciones.
Sureste, de larga duración
En el sureste, incluyendo el corregimiento de Santa Elena y sectores de Envigado, se identificó una mayor presencia de tormentas de larga duración, con intensidades más bajas pero capaces de generar acumulaciones de agua igualmente significativas.
Norte, con menor intensidad
En contraste, la zona norte, especialmente en Copacabana y Barbosa, presenta lluvias menos intensas y de duración más corta.
Ventana horaria de riesgo de inundaciones
El estudio también identifica las horas más críticas. Los eventos más intensos se concentran entre el mediodía y las 6:00 p.m., mientras que la mayor frecuencia de tormentas en general ocurre entre las 12:00 del día y las 2:00 a.m. Esta información es vital para afinar los sistemas de alerta temprana y los protocolos de respuesta.
Montoya manifestó que comprender estos patrones es fundamental para anticipar el comportamiento de alcantarillados y quebradas, y para diseñar obras de mitigación más efectivas. El estudio también analiza el aporte de soluciones basadas en la naturaleza y sistemas de drenaje sostenible.
El investigador hizo un llamado a la acción colectiva: "Tenemos que trabajar todos unidos: las entidades del Estado, las universidades, los centros de investigación y las comunidades". Señaló que las poblaciones más vulnerables son las más afectadas y recalcó el papel de la ciudadanía mediante prácticas como la recolección de aguas lluvias o la implementación de drenajes sostenibles a pequeña escala.