Mendicidad

Se acaba el viacrucis de niños mendigando en Medellín; intensifican controles en Semana Santa

La administración distrital reporta la atención integral de 301 menores de edad rescatados de esta situación

Foto: Alcaldía de Medellín La administración distrital reporta la atención integral de 301 menores de edad rescatados de esta situación

Bajo la estrategia “Hay Otras Formas de Ayudar”, la Alcaldía de Medellín reforzó los operativos y jornadas pedagógicas en sectores estratégicos para prevenir la mendicidad, especialmente durante la temporada de Semana Santa. A la fecha, la administración distrital reporta la atención integral de 301 menores de edad rescatados de esta situación.

El despliegue institucional busca concientizar a ciudadanos y turistas sobre los riesgos de entregar dinero o bienes en el espacio público.

La secretaria de Inclusión Social y Familia, Luz María Ramírez, enfatizó que la permanencia de menores en las calles constituye una vulneración de derechos que se perpetúa con la entrega de dinero.

La estrategia promueve que la solidaridad se canalice a través de donaciones responsables (ropa, libros o alimentos) dirigidas a los centros de atención especializada del Distrito, donde la población vulnerable accede a programas de resocialización y restablecimiento de derechos.

Comerciantes de zonas de alta afluencia, como la Avenida Nutibara, se han sumado a la iniciativa.

"Nos permite enseñarles a los extranjeros que no está bien dar este tipo de ayudas en la calle, sino orientar a las personas hacia los centros donde tienen comodidades básicas", señaló Evelyn Saldarriaga, comerciante local.

El operativo se mantendrá durante todo el periodo festivo con mayor presencia en puntos críticos, articulando rutas de atención psicosocial y judicial en casos donde se detecte explotación infantil.

Especialistas en bienestar social advierten que la entrega de monedas o alimentos en los semáforos y andenes, lejos de ser una solución, actúa como un incentivo que ancla a las personas a la informalidad y al peligro de la calle. En el caso de los menores de edad, la limosna se convierte en el motor económico que motiva a adultos y redes criminales a instrumentalizarlos, privándolos de su derecho a la educación y exponiéndolos a riesgos de seguridad, nutrición y abuso. Al recibir dinero de manera directa, se rompe el vínculo de la persona con las rutas de atención del Estado, retrasando su ingreso a programas de resocialización que ofrecen soluciones de fondo.