Los hechos ocurrieron en el barrio Niquía del municipio de Bello, norte del Valle de Aburrá, donde Joan Sebastián Pinto Pazos, quien se movilizaba en una motocicleta, se acercó a una mujer, se bajó del vehículo dejándolo encendido, y le arrebató el celular, avaluado en cinco millones de pesos.
La víctima intentó impedir el robo y forcejeó con Pinto Pazos, quien sacó un revólver para intimidarla. Sin embargo, personas que transitaban por el sector se dieron cuenta de lo ocurrido y fueron a auxiliar a la mujer, golpeando al victimario e impidiendo que huyera.
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Al lugar llegó una patrulla de la Policía, que procedió a capturar al hombre e incautarle el arma de fuego.
Durante la investigación se estableció que el procesado utilizó una placa falsa y alteró los sistemas de identificación del motor y el chasis de la moto para cometer el hurto.
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Por lo ocurrido, el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Bello condenó a Pinto Pazos a nueve años de prisión por los delitos de hurto calificado y agravado, falsedad marcaria y porte ilegal de armas de fuego.