Capturas

Presuntos narcos camuflaban cocaína en veleros deportivos para enviarla a Estados Unidos

Los detenidos utilizaban la dark web para comunicarse de forma cifrada y recibían los pagos por los cargamentos a través de criptoactivos.

Dirección Nacional de Interpol Golpe estructural a red transnacional de narcotráfico: cae organización que camuflaba cocaína en veleros deportivos

Las capturas, realizadas en Medellín, Guatapé y Cartago, representan un golpe contundente a las finanzas de organizaciones criminales que utilizan métodos no convencionales para el envío de estupefacientes hacia los Estados Unidos.

Los detenidos, identificados como Sebastián Garzón Ramírez, Libardo Humberto Zapata Correa y Sebastián Bedoya Pineda, son requeridos formalmente por la Corte del Distrito Sur de la Florida, en Miami, por cargos de tráfico de estupefacientes, concierto para delinquir y lavado de activos. El proceso judicial ya cuenta con órdenes de extradición vigentes, y los capturados han sido trasladados a Bogotá para cumplir los trámites administrativos correspondientes.

Alianzas criminales y logística de exportación

La investigación, que se extendió por varios meses, permitió identificar los nexos de esta estructura con grupos armados organizados de alto impacto. Según las autoridades, la red mantenía acuerdos con el Clan del Golfo y el ELN, que se encargaban de la producción del alcaloide en laboratorios clandestinos y de garantizar su traslado seguro hasta las costas del Caribe colombiano.

El teniente coronel Óscar Andrés Gómez Castro, director de Investigación Criminal e INTERPOL (encargado), detalló la magnitud de esta alianza criminal: "Esta organización criminal tenía nexos con el Ejército Gaitanista de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional ELN, quienes se encargaron de la producción y traslado de la cocaína. Estos delincuentes enviaban la cocaína a Estados Unidos utilizando veleros deportivos y contenedores marítimos, así como la modalidad de lavado de activos conocida como Hawai".

Las ciudades de Barranquilla y Santa Marta funcionaban como los principales nodos de exportación. Allí la droga era camuflada en veleros deportivos de lujo, una modalidad diseñada para evadir los radares de guardacostas al simular actividades recreativas o turísticas.

Perfiles estratégicos y capturas de alto valor

Cada integrante cumplía una función específica dentro del engranaje delictivo:

  • Libardo Humberto Zapata Correa (o Zuluaga): Considerado el “cerebro” de la operación. Fue capturado en una finca en Guatapé (oriente antioqueño), una propiedad de descanso avaluada en más de 2 millones de dólares. Desde allí, Zapata coordinaba los movimientos financieros y las rutas internacionales.
  • Sebastián Garzón Ramírez (alias “Sebas”): Operaba desde un apartamento en el sector de El Poblado, en Medellín. Era el encargado directo del almacenamiento y la logística de los envíos. Durante el allanamiento a su inmueble, las autoridades hallaron dos kilogramos de cocaína listos para distribuir.
  • Sebastián Bedoya Pineda (alias “El Escritor”): Fue capturado en vía pública en Cartago (Valle del Cauca). Bedoya se presentaba como intelectual y autor de libros, usando esa identidad para justificar viajes y reuniones sin despertar sospechas.

La organización no solo destacaba por su logística física, sino por su blindaje digital. Utilizaban la dark web para comunicaciones cifradas difíciles de rastrear con métodos convencionales. Asimismo, los pagos por los cargamentos se realizaban a través de criptoactivos, lo que permitía mover grandes sumas de dinero de manera transnacional en segundos.

Se estima que esta red puso en circulación cerca de 10 millones de dosis de cocaína en el mercado estadounidense, generando rentas ilícitas que superan los 23 millones de dólares.