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Sin "el Botija": alias el ‘Chómpiras’ asfixiaba con las extorsiones a venteros ambulantes en Medellín

El señalado integrante de la banda ‘Caicedo’ fue capturado en La Estrella y deberá permanecer en prisión por decisión de un juez.

Policía Metropolitana de Medellín Captura de alias Chompiras en Medellín

Un juez de control de garantías impuso medida de aseguramiento en centro carcelario a alias ‘Chompiras’, un hombre de 28 años señalado de ser el principal coordinador del cobro de extorsiones para el grupo delincuencial organizado ‘Caicedo’ en la comuna 10, La Candelaria.

La captura se materializó mediante orden judicial en el municipio de La Estrella durante un operativo adelantado por el GAULA de la Policía Nacional y la Administración Distrital, imputándole los delitos de extorsión, concierto para delinquir agravado y hurto calificado y agravado.

Las investigaciones criminales determinaron que la red ilegal impactaba directamente la economía de los sectores más vulnerables del centro de Medellín, cobrando cuotas arbitrarias que oscilaban entre los $30.000 y $100.000 semanales a personas dedicadas al transporte informal, ventas ambulantes y al trabajo sexual. Este mecanismo sistemático de presión económica buscaba engrosar las rentas ilícitas de la estructura 'Caicedo' a costa del sustento diario de sus víctimas.

Con la remisión del procesado a la Fiscalía General de la Nación y su posterior reclusión, las autoridades locales desarticulan un eslabón clave en la cadena de mando delictiva de la zona céntrica.

El terror de la banda crimina de Caicedo en Medellín

Esta organización criminal, surgida históricamente en el oriente de la ciudad, mantenía un férreo control territorial principalmente en la Comuna 8 (Villa Hermosa), la Comuna 9 (Buenos Aires) y la Comuna 10 (La Candelaria).

Su principal músculo financiero se basaba en el cobro sistemático de cuotas extorsivas a comerciantes informales, trabajadoras sexuales y transportadores, además de la distribución de drogas sintéticas y la parcelación ilegal de terrenos en zonas protegidas.

El modus operandi de la red abarcaba desde la intimidación cotidiana con cobros que oscilaban entre los 30.000 y 100.000 pesos semanales a trabajadores vulnerables, hasta la articulación de complejas rentas de narco-menudeo mediante el uso de sustancias de uso controlado como el fentanilo farmacéutico.

Estas dinámicas les permitían financiar su cadena jerárquica y expandir su injerencia criminal hacia otros municipios del Valle de Aburrá.

La extorsión, un flagelo en Medellín

El impacto del flagelo no solo debilita el patrimonio de la ciudadanía, sino que encarece la canasta básica familiar en los barrios, donde el valor de productos básicos sube para absorber el costo exótico impositivo que imponen las estructuras criminales.

En paralelo a la intimidación directa en las comunas, las autoridades advierten una metamorfosis del delito hacia las plataformas digitales y llamadas telefónicas, modalidades que representan un porcentaje considerable del total nacional y que se apoyan en estafas o suplantación de identidad mediante redes sociales