Policía

Hallaron con vida a uniformado que había desaparecido tras hacer denuncias de corrupción en la Policía

El patrullero Alan Yesid Mena Cuesta, fue hallado con vida y permanece bajo valoración médica y psicológica. Su caso generó preocupación institucional luego de que publicara un video en el que denunciaba presunta corrupción dentro de la Policía, declaraciones que ahora están siendo verificadas

Imagen tomada del video compartido a medios y redes por el patrullero Alan Yesid Mena Cuesta La institución anunció que las declaraciones divulgadas por el patrullero en redes sociales serán verificadas mediante una investigación interna

Las autoridades confirmaron la ubicación del patrullero Alan Yesid Mena Cuesta, de 29 años, luego de varias horas de intensa búsqueda y preocupación institucional. El uniformado, adscrito a la estación de Santa Fe de Antioquia, había sido reportado como desaparecido tras salir de su puesto en horas de la madrugada.

Fue finalmente encontrado por unidades policiales y trasladado de inmediato a un centro asistencial, donde permanece bajo acompañamiento institucional mientras avanzan las verificaciones del caso.

Estado de salud: valoración médica y psicológica en curso

Según el reporte oficial, el patrullero se encuentra bajo observación profesional, recibiendo atención médica y psicológica para determinar su estado real de salud.

De manera inicial, la institución informó que el uniformado habría experimentado una posible crisis de tipo psiquiátrico, una hipótesis que aún no cuenta con diagnóstico especializado, por lo que los médicos continúan adelantando exámenes y entrevistas clínicas.

Las autoridades insisten en que el primer objetivo es proteger la integridad física y emocional del funcionario, así como brindar acompañamiento a su familia.

El video que desató la controversia: ¿denuncia o manifestación de crisis?

El caso tomó un giro inesperado y complejo tras la publicación de un video grabado por el mismo patrullero antes de ser hallado.

En la grabación, Mena Cuesta expresó temor por su vida, asegurando que habría personas interesadas en hacerle daño. Pero lo más delicado es que también hizo señalamientos directos sobre presuntos hechos de corrupción dentro de la institución, indicando que tendría conocimiento de irregularidades que, según dijo, podrían ponerlo en riesgo.

Este material, difundido en sus redes sociales personales, se convirtió en un detonante mediático y abrió nuevas líneas de investigación.

La Policía anuncia investigación interna sobre las denuncias

En un comunicado oficial, la Policía Nacional informó que las declaraciones del uniformado serán sometidas a un proceso formal de verificación.

Las afirmaciones, especialmente aquellas relacionadas con estructuras internas de corrupción, serán examinadas “en el marco de las actuaciones institucionales correspondientes por las autoridades competentes”.

Mientras tanto, la institución mantiene como prioridad el bienestar del patrullero y la reconstrucción cronológica de los hechos que llevaron a su desaparición y posterior reaparición.

Un debate que se reabre —y que preocupa— sobre corrupción y abuso de poder

El caso del patrullero Mena Cuesta estalla en un momento especialmente sensible para la Policía en Antioquia y Medellín. En los últimos meses, varios procesos judiciales han expuesto prácticas de abuso de poder y extorsión cometida por uniformados, lo que ha generado preocupación ciudadana y cuestionamientos sobre los controles internos.

El caso Herrera–Pinilla: la extorsión que indignó al Valle de Aburrá

Uno de los episodios más emblemáticos es el proceso contra los patrulleros Edward Junior Herrera Ballesteros y Yerson Niray Pinilla Pino, pertenecientes a la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá.

La Fiscalía reconstruyó un hecho ocurrido en febrero de 2025:

  • Los uniformados detuvieron a una pareja que se movilizaba en un vehículo de alta gama.
  • Tras identificar una orden de embargo, exigieron ocho millones de pesos para no ejecutar la incautación.
  • Las víctimas entregaron un primer pago de cinco millones.
  • En un acto descrito por la Fiscalía como “cínico” e intento de simular colaboración, los policías devolvieron treinta mil pesos para supuestos “gastos mecánicos”.

Este caso no solo generó indignación, sino que reavivó el debate sobre la erosión de la confianza ciudadana frente a quienes deberían ofrecer garantías de seguridad.

Otro caso en El Poblado: extorsión a extranjeros por supuestas fallas en un registro civil

De manera paralela, durante el mismo periodo se conoció la judicialización de un subintendente y otro patrullero señalados de extorsionar a una pareja de extranjeros en El Poblado.

El método fue similar:

  • Identificaron supuestas anomalías en el registro civil de una recién nacida.
  • Exigieron tres millones de pesos para “evitar sanciones”.

Estos episodios, sumados al caso de Herrera y Pinilla, reforzaron una alarma pública sobre la presencia de manzanas podridas dentro de la institución, una problemática que la Policía reconoce y asegura estar enfrentando con medidas disciplinarias y judiciales.

Un caso que exige respuestas

El episodio del patrullero Alan Yesid Mena Cuesta surge en un escenario ya cargado de tensiones por denuncias previas de corrupción y abuso policial. Por eso, sus declaraciones —aún en verificación— adquieren un peso significativo.

Mientras avanza la investigación, la institución enfrenta el reto de:

  • Aclarar si hubo o no presiones internas que afectaron al uniformado.
  • Determinar su estado de salud y eventuales factores psicológicos.
  • Verificar la veracidad de los hechos denunciados.
  • Transparentar cada etapa del proceso para evitar más desconfianza.

La desaparición, hallazgo y mensajes del patrullero no solo son un caso individual: reactivan un debate que Medellín y Antioquia no han logrado cerrar.