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Se les cayó el negocio: Girardota frenó la ruta de los embolsados con más seguridad

Durante el 2024 y 2025 fueron arrojados siete cuerpos embolsados en esta localidad del norte del Valle de Aburrá

Personería de Girardota Girardota, Antioquia

El municipio de Girardota, norte del Valle de Aburrá, aumentó la vigilancia en zonas rurales para evitar que vehículos extraños arrojaran cadáveres metidos en contenedores. El alcalde Kevin René Bernal aseguró que la localidad dejó de ser un botadero de cadáveres para parte de las estructuras delincuenciales de esta subregión antioqueña.

Para dimensionar el impacto de esta problemática, el mandatario local recordó que durante el año 2024 el municipio fue escenario de cinco hallazgos de cuerpos metidos en contenedores, los cuales eran lanzados desde vehículos en movimiento. Sin embargo, gracias a las primeras acciones de control, la cifra descendió a dos casos en el año 2025, logrando neutralizar por completo este flagelo en lo que va del presente año.

Más vigilancia para frenar que grupos criminales

El éxito de esta estrategia radica en la implementación de una vigilancia estricta las 24 horas del día. Esta medida tiene como objetivo principal monitorear detalladamente el ingreso y salida de todos los vehículos del territorio, cerrándole el paso a los automotores sospechosos utilizados por las bandas criminales. Así lo confirmó el alcalde Kevin René Bernal.

Finalmente, el alcalde Bernal precisó que el blindaje del municipio incluye la instalación de nuevas cámaras de seguridad en los puntos críticos donde anteriormente se arrojaban los cuerpos. Asimismo, se ha intensificado el patrullaje en las zonas rurales y veredas de Girardota, sectores que solían ser instrumentalizados por los delincuentes debido a su aislamiento geográfico.

La macabra modalidad de cuerpos embolsados: ya son 16 en todo el Valle de Aburrá

El caso más reciente se registró en una zona boscosa del municipio de Bello, elevando a 16 la cifra de cadáveres hallados embolsados, ensabanados o envueltos en plástico en la subregión durante lo que va de 2026. Este panorama representa un incremento del 45% en comparación con el mismo periodo del año anterior, cuando se reportaban 11 víctimas bajo este mismo método.

El último hallazgo tuvo lugar en la vía que conduce al corregimiento de San Félix, jurisdicción de Bello, específicamente en las inmediaciones del sector conocido como Estadero Jalisco. Peritos del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía asumieron los actos urgentes, detallando que la víctima se encontraba oculta en una bolsa negra y completamente sellada con papel vinipel. Debido al hermetismo del empaque, las autoridades aún no han podido determinar la edad ni el sexo de la persona.

Este hecho se suma a otros eventos violentos ocurridos recientemente en la zona norte del área metropolitana. En días pasados, moradores de la vereda La China, también en Bello, avistaron el cuerpo de un joven de entre 25 y 30 años envuelto en una lona y una sábana fucsia; la víctima presentaba tres heridas de bala en la cabeza y la espalda.

Asimismo, en la vereda El Noral del municipio de Copacabana, el pánico se apoderó de los residentes tras el descubrimiento de otro cadáver embalado de forma idéntica con bolsas y cinta industrial.

Detrás de esta racha de violencia, la fuerza pública señala una cruenta guerra entre estructuras de crimen organizado como 'El Mesa', 'Pachelly' y 'La Terraza'. Los análisis de inteligencia indican que estas organizaciones apelan al ocultamiento de restos humanos no solo para borrar evidencias que entorpezcan las investigaciones judiciales, sino también como un mecanismo de terror y un mensaje directo hacia bandas rivales en medio de disputas por rentas criminales y control de territorios.

Frente a esta coyuntura, la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá destacó que el pasado mes de abril se logró la captura de cuatro presuntos integrantes de estas redes delictivas vinculados directamente con esta práctica de ocultamiento.

Con el fin de mitigar esta problemática, las autoridades civiles y policiales mantienen un despliegue operativo que combina patrullajes terrestres, labores de inteligencia y apoyo aéreo mediante el helicóptero Halcón en los puntos más críticos de la subregión.