El Mesa

Peligroso grupo de delincuentes que opera en Medellín se estaría expandiendo hasta Bogotá

En un reciente operativo, la Policía y la Fiscalía capturaron a integrantes de El Mesa en Bogotá, Quindío, Tolima y Cundinamarca.

Policía Metropolitana del Valle de Aburrá Las autoridades capturaron a cinco de sus jefes criminales que lideraban sus tentáculos en Quindío, Tolima y Cundinamarca

En una operación relámpago coordinada entre la Policía Nacional y la Fiscalía, fueron capturados cinco de los principales integrantes del Grupo de Delincuencial Organizado (GDO) El Mesa. Las detenciones se realizaron de manera simultánea en Bogotá y los departamentos de Quindío, Tolima y Cundinamarca.

Entre los detenidos destaca alias Pekus, señalado por las autoridades como el principal dinamizador de la expansión criminal de la banda hacia Cundinamarca, Antioquia, Bolívar y Caldas. A este individuo se le atribuye la responsabilidad de al menos diez homicidios y tres casos documentados de desplazamiento forzado.

En medio del operativo, también fueron capturados alias “Nené”, “El Mechudo”, “Pachito” y el “Amarillo”. Así lo estableció el subcomandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, coronel Juan Sierra

Según el reporte oficial, estos sujetos estarían vinculados a una red de tráfico de estupefacientes, extorsiones y sicariato con presencia activa en Medellín, Bogotá y Soacha.

La investigación técnica permitió establecer que el grupo buscaba consolidar rutas de movilidad delictiva para expandirse hacia el Oriente antioqueño.

El Mesa, Capaz de enfrentar militarmente al Clan del Golfo

La estructura criminal “El Mesa”, con origen en Bello, habría escalado su capacidad bélica hasta un punto crítico: ya estaría en condiciones de confrontar directamente al Clan del Golfo por el control de las rentas ilícitas en Antioquia. Así lo advierten fuentes oficiales que siguen la pista a sus movimientos dentro y fuera del país.

De acuerdo con denuncias institucionales, los tentáculos de esta organización ya no operan solo en Antioquia y el resto del territorio colombiano. Sus redes habrían logrado proyectarse al ámbito internacional, fortaleciendo corredores de narcotráfico y alianzas que hoy preocupan a las autoridades.

El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, encendió las alarmas sobre el regreso a las calles de varios cabecillas que abandonaron la Cárcel de Máxima Seguridad de Itagüí, un hecho que —según él— ha disparado confrontaciones internas, vendettas y un violento reacomodo de poderes.

El caso más crítico es el de Gustavo Adolfo Pérez Peña, alias “El Montañero”, liberado en marzo de 2024 con el rol de vocero en la mesa de diálogos sociojurídicos. El Gobierno Nacional desconoce su paradero actual, y las autoridades temen que hoy esté al mando de una “máquina de guerra” activa en territorio antioqueño.

Villa reiteró además que la reducción de homicidios en Medellín no obedece únicamente a esfuerzos institucionales, sino que está influenciada por el propio accionar criminal y los pactos temporales entre estructuras, lo que aumenta los riesgos de una ruptura violenta.

¿Quién es alias “Montañero”?

Según la Fiscalía, alias “El Montañero” —también conocido como “El Anciano”— acumulaba 25 años de trayectoria delictiva, con presencia en Bello y en Soacha, donde controlaba el préstamo ilegal de dinero bajo la modalidad de “gota a gota”.

Trabajó de forma articulada con reconocidos cabecillas como Juan Carlos Mesa Vallejo, alias “TOM”, y Elkin Fernando Triana Bustos, alias “Elkin Triana”. Además, habría forjado alianzas estratégicas con las disidencias del extinto Frente 36 de las Farc, lideradas por alias “Cabuyo”, para el tráfico de estupefacientes en varios municipios del Norte de Antioquia.

Investigadores aseguran que “El Montañero” lideró empresas fachada con el fin de manejar sus finanzas ilegales y evadir la acción de la justicia, una práctica común entre estructuras del crimen organizado que buscan sofisticar su operación económica.

Antes de su captura, Pérez Peña era señalado como autor o determinador de al menos 53 homicidios en Bello. Varias víctimas fueron desmembradas y abandonadas en la vía pública dentro de bolsas, colchones o costales, un sello de brutalidad que sembró temor en la población.