Una operación de control en el barrio Calatrava de Itagüí permitió la judicialización de una estructura criminal integrada por miembros de una misma familia. Las autoridades confirmaron la captura de Marta, reconocida expendedora del sector; de su hija, alias La Mona; y de su yerno, alias Toro, señalados de liderar la venta de estupefacientes en esta zona de la comuna 5.
Durante los procedimientos, la Policía halló más de 700 dosis de droga listas para la venta, además de equipos de comunicación y libros contables que detallaban el flujo de dinero ilícito.
Adicionalmente, patrullajes en la misma zona permitieron encontrar otras 5.000 dosis de estupefacientes, una incautación que debilitó el inventario de la estructura criminal.
Antecedentes de alias Toro
Las autoridades de Itagüí recordaron que alias “Toro” ya había sido capturado en 2024 por orden judicial, acusado de concierto para delinquir agravado con fines de microtráfico.
El alcalde de Itagüí, Diego Torres, aseguró que este clan no solo distribuía drogas, sino que también era responsable de generar violencia colateral, incluyendo homicidios y desplazamientos.
El mandatario enfatizó que estas detenciones afectan directamente una estructura que sostenía la cadena de distribución en el sector.
Estructuras que controlan el negocio
La venta de estupefacientes en Itagüí está marcada por el accionar de grupos delincuenciales organizados (GDO) como “La Unión”, y por estructuras locales como “El Rosario”.
Estas redes han evolucionado hacia un modelo de microtráfico altamente tecnificado, que incluye:
- Instrumentalización de menores para transportar dosis.
- Control estricto de puntos de expendio en barrios como Calatrava, San Fernando y Santa Cruz.
- Rentas criminales que pueden superar los $200 millones mensuales.
Tecnología para combatir el microtráfico
Para enfrentar este fenómeno, el municipio implementó una estrategia basada en tecnología de vigilancia, convirtiéndose en una de las ciudades con mayor densidad de cámaras por kilómetro cuadrado en Colombia.
Este sistema ha permitido la desarticulación tanto de grandes bandas como de clanes familiares que operaban de manera doméstica. Gracias a ello, se han logrado incautaciones relevantes de marihuana y cocaína, contribuyendo a mantener la tasa de homicidios en mínimos históricos, a pesar de la presión del narcotráfico local.
El desafío que persiste
Aunque las autoridades adelantan operativos constantes y capturas de cabecillas, el delito se adapta:
- Cambian rutas.
- Utilizan viviendas familiares como centros de acopio.
- Diversifican métodos de distribución.
Frente a esto, Itagüí ahora combina la acción policial con programas de prevención del consumo en entornos escolares y el fortalecimiento de la denuncia ciudadana anónima, clave para identificar a los “jíbaros” que operan en parques y zonas residenciales.