Tras casi nueve años de investigaciones, la Fiscalía General de la Nación logró la judicialización de Luis Eduardo Vásquez Bedoya, señalado como presunto responsable de un ataque sicarial que cobró la vida de un hombre de 33 años y dejó gravemente herido a un bebé en el municipio de San Juan de Urabá.
Por solicitud del ente acusador, un juez con funciones de control de garantías impuso medida de aseguramiento en centro carcelario contra el investigado.
El ataque ocurrió el 7 de marzo de 2017 en el barrio Centro San Pedro. Según el expediente, la víctima se encontraba en vía pública cuando fue interceptada por dos hombres que se movilizaban en una motocicleta. Los agresores dispararon en repetidas ocasiones antes de huir del lugar.
En medio de la acción armada, el sobrino de la víctima, un menor de tan solo dos meses de edad, recibió un impacto de bala en la cabeza. La lesión puso en riesgo la vida del lactante, quien debió ser sometido a tratamientos médicos de urgencia.
Un fiscal de la Seccional Antioquia le imputó los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego agravada.
Durante las audiencias concentradas, el procesado no aceptó los cargos imputados. Sin embargo, el juez determinó que debía cumplir la medida de aseguramiento en un establecimiento carcelario mientras avanza la etapa de juicio.
Una importante condena en Medellín
Condenan a mala madre que permitió brutal golpiza a su hija: pagará 37 años de cárcel
Tras años de proceso judicial, agentes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) hicieron efectiva la captura de una mujer en el barrio San Joaquín, quien deberá cumplir una condena de 37 años y 6 meses de prisión por el delito de homicidio agravado.
La justicia la halló responsable de la muerte de su propia hija, una menor de tres años.
Una cadena de omisiones y maltrato que terminó en tragedia
Según precisó el ente acusador, los hechos se registraron en una vivienda del barrio Belén Miraflores, en la tarde del 2 de diciembre de 2019.
El padrastro de la niña, quien para ese momento era patrullero activo de la Policía Nacional, le propinó una golpiza tan violenta que le fracturó una costilla, la cual terminó perforándole los intestinos.
A pesar de haber sido informada ese mismo día sobre la gravedad del estado de salud de la menor, la investigación estableció que la madre esperó hasta las 9:30 de la noche para trasladarla a un centro asistencial. Al llegar al hospital, entregó versiones contradictorias al personal médico con el fin de ocultar los hematomas y lesiones que presentaba la niña.
Dictamen de Medicina Legal reveló maltrato sistemático
El Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó que la menor falleció un día después como consecuencia de un trauma cerrado de abdomen. Sin embargo, las pruebas recaudadas demostraron que el maltrato no fue un hecho aislado. Días antes del ataque mortal, el padrastro habría lanzado a la niña contra una moto, causándole lesiones en uno de sus ojos.
Justicia tras seis años de investigación judicial
Por este crimen, el excompañero sentimental de la mujer ya había sido condenado a la misma pena. Con la captura de la madre, las autoridades dieron por cerrado el ciclo judicial de un caso que conmocionó a la capital antioqueña.