Taxista asesinado

A la cárcel pasajero que no quiso pagar carrera de taxi y asesinó al conductor que le reclamó

Juez dictó prisión preventiva a Maximino Mosquera Córdoba, presunto asesino de un taxista en Girardota.

Fiscalía Medellín Asesino de taxista por no pagar carrera

Un juez de control de garantías dictó medida de aseguramiento en centro carcelario contra Maximino Mosquera Córdoba, de 36 años, señalado como el presunto responsable del asesinato de un taxista en el Valle de Aburrá. El ataque, según la Fiscalía, se habría originado porque el pasajero se negó a pagar el costo de la carrera.

El recorrido mortal

Los hechos ocurrieron el pasado 20 de enero. De acuerdo con la investigación liderada por la Unidad de Reacción Inmediata (URI), el indiciado abordó el taxi en el barrio Niquía, de Bello, solicitando un servicio hasta el municipio de Girardota.

Una vez llegaron al destino, el pasajero se habría negado a cancelar el valor del transporte. En medio de la disputa, el presunto victimario atacó al conductor con un arma cortopunzante, propinándole una herida de gravedad en el pecho. Aunque la víctima alcanzó a ser trasladada a un centro asistencial, falleció horas más tarde debido a la profundidad de la lesión.

El reporte oficial indica que, tras cometer la agresión, Mosquera Córdoba intentó evadir a las autoridades lanzándose a las aguas del río Medellín. Sin embargo, la rápida reacción de la Policía Nacional permitió su captura en flagrancia justo en el momento en que intentaba salir del afluente metros más adelante.

Durante las audiencias concentradas, la Fiscalía General de la Nación le imputó el delito de homicidio agravado. A pesar de las pruebas presentadas por el ente acusador, el procesado no se allanó a los cargos. El juez del caso consideró que el hombre representa un peligro para la sociedad y ordenó su traslado preventivo a una cárcel, mientras avanza el juicio.

Taxistas, en peligro en el Valle de Aburrá

El fenómeno de la violencia contra los conductores de servicio público en el Valle de Aburrá ha mostrado matices alarmantes en los últimos años, donde las disputas por el costo de un servicio o intentos de hurto terminan en tragedias.

Un caso que conmocionó a la región ocurrió en el barrio Prado Centro de Medellín, donde un taxista perdió la vida tras ser atacado por un pasajero que pretendía robarle el producido del día; en ese evento, la comunidad reaccionó intentando linchar al agresor antes de que la Policía lograra la captura, evidenciando el nivel de tensión y vulnerabilidad que sienten los transportadores en las jornadas nocturnas.

En el municipio de Itagüí, se registró otro incidente violento vinculado a la intolerancia y el no pago de servicios, similar al caso de Girardota. En esa ocasión, un conductor fue agredido con un arma traumática modificada luego de una fuerte discusión por un cambio de ruta no pactado inicialmente. Aunque el transportador sobrevivió, el caso puso sobre la mesa la necesidad de implementar cámaras de seguridad y botones de pánico dentro de los vehículos, una medida que el gremio de taxistas ha exigido con insistencia ante la recurrencia de ataques en zonas periféricas del sur del valle.

Por otro lado, la modalidad de delincuencia en el sector de Bello también ha cobrado víctimas bajo engaños de servicios solicitados a través de aplicaciones o en plena vía pública hacia sectores solitarios. Se recuerda el caso de un conductor cuyo cuerpo fue hallado cerca de la autopista Norte tras haber sido contactado para un servicio "expreso"; las investigaciones determinaron que detrás del crimen operaba una banda dedicada al hurto de vehículos para su posterior desguace. Estos hechos han llevado a que las autoridades refuercen los puestos de control móviles, especialmente en las entradas y salidas de los municipios que conectan con las zonas rurales del norte.