En una ceremonia religiosa y militar llevada a cabo en el Comando del Departamento de Policía Antioquia, autoridades civiles y la fuerza pública conmemoraron el primer aniversario del trágico atentado registrado en la vereda Los Toros, zona rural del municipio de Amalfi.
El acto solemne contó con la presencia del gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, la cúpula policial y mandos municipales, quienes descubrieron una placa conmemorativa y rindieron honores a los 13 uniformados que perdieron la vida en el cumplimiento del deber.
Durante el homenaje, el general Henry Yesid Bello Cubides, comandante de la Región de Policía No. 6, exaltó la valentía del personal caído en la lucha contra el narcotráfico y reiteró el compromiso institucional para lograr la captura de la totalidad de los autores materiales e intelectuales.
De igual forma, las autoridades reafirmaron el llamado a la cooperación entre Colombia y agencias internacionales para llevar ante los tribunales a los líderes insurgentes implicados en la acción violenta.
Detalles del ataque y pruebas clave
El mortal atentado ocurrió el 21 de agosto de 2025, cuando un grupo de la Policía Nacional adelantaba labores de apoyo y extracción en operaciones de erradicación manual de cultivos ilícitos en el Nordeste antioqueño.
Las unidades se disponían a abordar un helicóptero Sikorsky UH-60 Black Hawk; propiedad del Gobierno de Estados Unidos y operado por la aviación de la Policía Colombiana; cuando la estructura armada del Frente 36 de las disidencias de las FARC ejecutó un ataque combinado utilizando explosivos en tierra, fuego de fusilería y lanzamiento de artefactos como tatucos.
Expedientes de la investigación e imágenes rescatadas de la cámara GoPro del casco de una de las víctimas mortales evidenciaron la violencia del impacto y la ráfaga defensiva de los patrulleros en tierra.
El siniestro cobró la vida en el sitio y durante el posterior traslado asistencial de 13 funcionarios, encabezados por el piloto mayor Carlos Mateus Ovalle y el subteniente Nicolás Stiven Ovalle, además del deceso del perro antiexplosivos Lester, dejando asimismo cuatro agentes gravemente heridos.
Recompensas e investigación internacional
El ataque fue atribuido a la estructura 36 de las disidencias que operan en la subregión bajo el mando del ala de alias 'Calarcá', con ejecuciones directas coordinadas por los cabecillas conocidos como alias 'Chejo' o 'Alejandro', 'Guaricho' y 'Leo' o 'El Eléctrico'.
Frente a estos mandos, el Gobierno Nacional mantiene recompensas activas de hasta 300 millones de pesos por información que conduzca a sus paraderos. Por tratarse de una aeronave de propiedad estadounidense, el Departamento de Estado de EE. UU. oficializó una recompensa internacional de hasta 5 millones de dólares para ubicar a los responsables, mientras que delegados del FBI se vincularon activamente al expediente conducido por la Fiscalía.
Transcurrido un año del episodio, las instituciones gubernamentales y policiales reafirmaron su determinación de impedir la impunidad y mantener la memoria de los caídos en el centro del accionar de la fuerza pública.